• Marta Royo Arias

Con cariño para el cuerpo

Había una vez un sabio profesor de Yoga que cuando guiaba a los alumnos hacia posturas un poco más complejas, posturas en las que costaba entrar o de las que costaba salir, porque los músculos dolían o las articulaciones se resentían, decía con voz suave y pausada - “…Con cariño para el cuerpo…”

El sabio profesor animaba a los aprendices a que, con amor, se repitiesen esa frase a ellos mismos calmada y mentalmente… “…Con cariño para el cuerpo…”

Por las mejillas de algunos de los alumnos rodaban lágrimas, que tenían más que ver con el efecto de esa frase resonando en su interior que con el dolor de músculos o articulaciones.


Cuidar al otro, respetar al otro, tratar con cariño a los demás, no hacer daño a las personas con las que nos relacionamos, empatizar con los estados emocionales y atender a las necesidades de nuestros padres, madres, hermanos, amigos, conocidos… En ocasiones, nos hemos pasado la vida aprendiendo tanto a escuchar a los otros que nos hemos olvidado de aprender a escucharnos a nosotros mismos.


Nos es tan ajeno el cuidarnos, respetarnos, tratarnos con cariño, no hacernos daño, empatizar con nuestros estados emocionales y atender a nuestras necesidades que incluso al hablarnos con amor nos sentimos extraños dentro de nosotros mismos.


Reaprender será el bálsamo que necesitamos para calmarnos.

Devolvernos esa mirada de amor con la que con pasmosa facilidad miramos a los demás.

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