• Tania Tejero Molina

Mamá, Papá, Yo soy yo II … ¿Cómo te ayudamos a ser TÚ?

Una vez he justificado teóricamente y argumentado la necesidad de la etapa de autoafirmación y búsqueda de autonomía en la infancia, podemos entender qué hay detrás de los enfados y los noes de nuestrxs pequeñxs. Entender que algo tiene un sentido, que no es porque sí, tener conciencia de ello, nos anima a curiosear más y a querer saber QUÉ HACER. Y por supuesto, CÓMO HACERLO…


“De acuerdo pequeñx, entiendo que te enfades, tiene un sentido para tu vida y tu desarrollo. Intentas diferenciarte y ser autónomo. Si no te enfadaras no podrías ser tú mismo en este mundo, concebirte como alguien separado de mamá y papá, con quienes has estado fusionado este tiempo…”


Hemos dado un pasito para colocarnos más cerca de ellxs y sus necesidades. Acerquémonos un poquito más con un ejemplo:


Violeta es una niña de 2 años aprox. Esta mañana se ha despertado a las 8 para prepararse para ir a la guarde. Mamá prepara cada día su ropa y hoy así lo ha hecho: un jersey de lana gordito y un pantaloncito de pana. Satisfecha con su elección, acorde a la época del año, la temperatura, el respeto con el medio ambiente, la comodidad, la moda y otras cuestiones (que le han llevado un rato pensar), se anima a vestir a su hija. Violeta, lejos de aceptar aquello que se le propone, comienza a decir “NO, NO, NO QUIERO, NO GUSTA…” a gritos, lanzándose al suelo, pataleando; en todo este movimiento descontrolado, a veces su cabeza pasa por sitios peligrosos y la madre se asusta. No entiende nada…no tiene sentido para ella.

Paremos aquí un momento. Si no entendemos nada y no le hallamos el sentido, si no adquirimos la conciencia de que cada comportamiento de unx niñx emite un sentido y una función, entonces no nos preguntaremos más, sino que simplemente intentaremos cumplir el objetivo que nos hemos propuesto de modo bienintencionado, por supuesto, intentaremos vestir a Violeta justo como hemos elegido, con su criterio de adulta, porque hay que vestirse para salir, porque hay que hacerlo a una hora concreta y porque hay que llevar cierta cosa o tal otra porque hace frío… La vestiremos “Y PUNTO”. Ideas y actos bienintencionados, me reitero, aunque ciegos a algo: LAS NECESIDADES DE VIOLETA. ¿Qué le estamos transmitiendo?


Según lo veo yo, que debe acatar de modo obediente cualquier cosa que una figura de autoridad le indique, sin pasarlo por su filtro, sin tener su propia opinión, sin quejarse (y si se queja, da igual, el fin será el mismo). A no conocer sus gustos, sus preferencias. También a no decidir, a no elegir, a no hacerse responsable de tales decisiones y elecciones en el futuro. “Lo hacen por mí, no tengo que pensarlo”.

Entonces, rectifiquemos, si no visto a mi hija Y PUNTO, ¿Qué hago?

Es momento de reflexión, más que de acción. Momento de detenerse en el curso de las circunstancias y formularse algunas preguntas…


¿Qué necesita mi hija en este momento concreto?

1º Seguridad física: debemos cuidar que no se golpee fuerte, que no se provoque daño.

2º Seguridad emocional-contención: no sabe gestionar aquella emoción tan intensa que le está desbordando. Necesita a mamá presente.

3º Permiso: reprimir su enfado solo hará que aparezca de diferentes modos y en otros momentos temporales. “Tienes derecho a estar enfadada”.

4º Validación emocional: necesita a mamá acompañando, comprendiendo el enfado, poniendo palabras a lo que sucede, describiendo: “vaya, sí que estas enfadada, cuanto siento que estés así, ojalá sepa darte opciones la próxima vez para que no tengas que pasar por esto, mamá está contigo…”

5º Límites: Los límites al enfado son claros: “no quiero que te dañes, ni me dañes a mí, ni destroces las cosas de la casa…”

5º Alternativa: Gestión no es control, es expresión con límites. Establecido este, el enfado se puede exteriorizar de diferentes modos no dañinos: puede golpear cojines, tirarlos, romper papeles de reciclar, aplastar plastilina, dar zapatazos en el suelo, lanzar un dardo a una diana (por supuesto, no de los profesionales, sino de juguete, estos blanditos que se pegan a la superficie de la diana). Se les puede animar a que externalicen de formas sanas su enfado. De hecho, se puede consensuar con ellxs qué vías usaremos en esas situaciones, pedirles su opinión sobre cuáles prefieren, decirles qué pensamos nosotrxs, qué preferimos, etc. (en otro momento temporal, en una conversación calmada, claro está).

¿Qué necesita mi hija en esta etapa de su desarrollo?

Autonomía, elegir, tomar decisiones.

Habrá quien piense que unx niñx de 2 años no tiene nada que decidir, se estará equivocando al pensarlo.

Para otros días, siguiendo con el ejemplo: “Corazón, hora de vestirse, ¿Qué quieres llevar hoy? Te he preparado algunas opciones, ¿elijes tú?”. Probablemente, no respetará las combinaciones que supuestamente están a la moda y otras cuestiones en las que pensamos lxs adultxs, habremos de valorar si estamos del lado de nuestro almacén de ideas o del lado de las necesidades de nuestrxs pequeñxs. Tendremos, por tanto, que saber qué necesitamos nosotrxs…


¿Qué necesita mama-papa?

Mirada que no juzga, comprensión, compasión, apoyo… Necesita autoapoyo, un sostén emocional y una seguridad propias, tampoco es fácil para mamá y papá decidir, por una parte, ni abordar esta situación, por otra.

“Mamá, papá, que lees lo que escribo, no estás solx y entiendo perfectamente tus dificultades, tu confusión, tu enfado, tu tristeza y todo lo que se mueve dentro de ti ante estas situaciones. Haces lo que puedes con lo que sabes y entiendes. Es difícil dar sin tener. Busca apoyo y déjate escuchar por personas de tu red. Busca los recursos que necesites hasta sentirte satisfechx con la crianza que desarrollas”

¿Cómo te ayudamos a ser TÚ?

1º Pregúntale, todo lo que se te ocurra, investiga, curiosea, descubre: por su color favorito, el que no le gusta, qué prefiere comer, qué no tanto, su animal favorito, cuál le gustaría ser si pudiese transformarse en alguno, qué ha soñado, si le ha gustado, qué le da miedo, tristeza, asco, a qué quiere jugar, de qué quiere hablar.

2º Escucha sin juzgar ni pretender enseñarle nada, aprende tú. Escucha de verdad, no hagas como si lo hicieras, míralx.

3º Pregúntate tú también esas cosas, comparte con él las respuestas, pídele que te pregunte…

Comenzad juntxs este viaje de descubrimiento y sorpresa, de amor y respeto, y disfrutadlo tanto como podáis.


Fotografías preciosas de @charlesdeluvio

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