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  • Foto del escritorAntonio Barba Herrera

Prevención del suicidio y apoyo social

El suicidio es la principal causa de muerte no natural en España, muy por encima de los accidentes de tráfico. Pero al tratarse de un tema delicado, sobre el que se quiere evitar el efecto Wherter, sigue siendo un tema tabú, del que pocas veces oiremos hablar en medios de comunicación. Esto no quita que hablar del suicidio y de la prevención del suicidio sea importante, especialmente porque en muchos casos estos acontecimientos podrían evitarse con una atención temprana y adecuada.


El Ministerio de Sanidad promueve la 024. Línea de atención a la conducta suicida. Se trata de una línea telefónica que trata de ayudar a las personas con pensamientos, ideaciones o riesgo de conducta suicida, así como a sus familiares y allegados. 


¿Es posible la prevención del suicidio? 

Como psicólogos y terapeutas confirmamos que sí, que la prevención del suicidio es posible, aunque no siempre sencilla de alcanzar.

Las personas que tienen pensamientos suicidas arrastran un sufrimiento emocional muy pesado, aunque en ocasiones pase desapercibido por su entorno. Sin embargo, estas personas que se encuentran en una encrucijada entre vivir o morir para acabar con ese sufrimiento, suelen avisar y manifestar sus intenciones antes de llevarlas a cabo.

Para que la prevención del suicidio sea posible, se necesita pues apoyo social, escucha activa y la promoción de tratamiento profesional desde el primer comentario o signo que alerte al entorno de estos pensamientos suicidas. 


  • No tratar el tema del suicidio como un tabú. 

  • Acompañar a la persona que está sufriendo para escucharla y ayudarle a recibir ayuda profesional de un psicólogo o psiquiatra.

  • No ignorar una intención suicida. 

  • No restar importancia a los sentimientos o enfermedad de alguien que está pensando en suicidarse. 


La importancia de hablar del suicidio 

Se estima que 6 de cada 10 personas piden ayuda la misma semana que consuman el suicidio y dos de cada diez el mismo día en que mueren.

Ahora sabemos que hablar del suicidio no lo provoca ni fomenta, sino que es la mejor forma de reducir el riesgo de que se cometa. Mediante la escucha y el diálogo, la persona con pensamientos suicidas puede expresar cómo se siente, una oportunidad que tenemos para poder hacer recapacitar sobre su decisión y que la persona que sufre pueda, de nuevo, engacharse a la vida. 

El principal problema que nos presenta la prevención del suicidio es que no siempre sabemos identificar los mensajes que la persona con intenciones suicidadas manda. Ya que muchas veces no se expresa de forma directa, sino a través de otras muchas señales que pueden incluir aislamiento social, preparativos de su propio fallecimiento y testamento, o expresiones de sentimientos de desesperanza o tristeza. 


Qué no hacer 

En el abordaje de la prevención del suicidio, es fundamental evitar ciertas actitudes y acciones: 


  • Minimizar o frivolizar: Restar importancia al riesgo o tratar el tema como una "llamada de atención". Cuando alguien menciona pensamientos suicidas, no está buscando llamar la atención, sino pidiendo ayuda para lidiar con una situación que le resulta abrumadora.

  • Ignorar las señales: Pensar que las expresiones sobre suicidio son simples dramas o peticiones de atención. Ignorar las señales puede llevar a malinterpretar la gravedad de la situación, ya que la persona está manifestando una angustia real que necesita ser abordada.

  • Reprender o reprochar: Emitir juicios negativos, como llamar "loco" o "cobarde" a alguien que expresa pensamientos suicidas. La reprobación pueden aumentar la sensación de soledad y desesperanza en la persona, alejándola de buscar ayuda.

  • Retar, cuestionar o provocar. Desafiar a la persona, retándola a llevar a cabo sus pensamientos suicidas. Este tipo de actitudes pueden intensificar la crisis y llevar a la persona a sentirse incomprendida o desesperada, sin ofrecer soluciones a su sufrimiento.


Conclusión 

Cualquier expresión de pensamientos suicidas debe tomarse en serio. El diálogo compasivo, la empatía y la búsqueda de ayuda profesional son siempre la mejor respuesta ante estas situaciones. La prevención del suicidio implica un enfoque sensible y comprometido para ofrecer el apoyo necesario a quienes lo necesitan.

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