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  • Foto del escritorPatricia Megías García

Querido cuerpo, querida mente.

Querido cuerpo,

me paso muchos días trabajando y ocupada, y te atiendo bien poco.

Escucho tus quejidos, tus incomodidades por el esfuerzo, cómo el aire se ahoga en la garganta y sé que necesitas un ritmo más lento. Un ritmo de descanso que nos cuide.

Cuando te doy un ratito de parar, eres bien agradecido y me devuelves mucha satisfacción.

Quiero decirte, querido cuerpo,

que mi intención es reconocerte con la importancia que realmente tienes. En este mundo que vivimos parece que solo te miran si estás "bonito" y das buena imagen, mas yo sé que eres mucho MÁS. Eres mi vehículo de vida, mi ser, donde encuentro verdades profundas y donde experimento lo que significa estar viva.

Eres mi rabia, mi tristeza, mi alegría y mi miedo... Y es en contacto contigo donde encuentro consuelo. Eres la sabiduría de la naturaleza que siempre sabe cómo y encuentra la manera de regularse.

¿Cómo serían mis días si escuchase más tu canto y bailase más tus ritmos?

Querida mente,

Ocupas más espacio del que precisas, cuando tomas todo el poder colapsas el organismo y hay atascos que no está en tu mano resolver. Claro que no siempre puedes atenderme, la vida es difícil y rápida. Pero recuerda que yo soy el hogar, si quieres volver a casa: respira y retoma el camino hacia dentro. Puede que al principio te dé miedo, porque las casas que están abandonadas necesitan limpieza y reforma, mas no hay nada como sentirse en casa.


Querida mente,

reposa en mí, que yo te cuido.

Con cariño, el cuerpo.


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